Tras revisar la videocámara la puse a cargar batería, para que no fallara en la siguiente sesión, entonces me dirigí a la cama, para revisar la laptop, mi mirada paso por la de María, pero ella me evito, ahora ya no era tanto el enojo, ahora era el miedo y la inferioridad, entonces, ignorando eso, me acosté en la cama, mi pene estaba ya menos erecto y me puse a revisar lo grabado por la laptop, entonces, dado que estaba más cerca de la cara de María note que el audio de sus gemidos y balbuceos era más detallado y fuerte, entonces, como una travesurilla mía, adelante el video a la parte del cucharon en su ano, donde los balbuceos que en su momento no escuche cuidadosamente, subí el volumen y entonces todo el cuarto rebosaba del sonido de los gemidos de María, ella volteo, lloro.
Tras casi veinte minutos de lloriqueos de María, y ya cuando sus ojos hinchados volvían a su estado normal le pedí que se acercara, ella se seco las lagrimas, aunque realmente ya no tenía pues su piel las había absorbido ya, lentamente, con desconfianza se acerco, mis manos fueron directamente a sus nalgas, la acosté boca abajo con su cara frente a la laptop, entonces comencé a reproducir en el ordenador una película porno, mientras estaban los títulos que aun no revelaban la identidad del genero de la película, me acomode de manera que mi pene descansara entre sus nalgas y mis testículos se acomodaran en el acolchonado límite de sus piernas y su culo.
Ya acomodado mi pene pareció comprender su ubicación y se puso erecto, pero solo hasta cierto punto, hasta donde el dolor de tanto ser usado le dejaba, pero ya no lo sentía tan doloroso, se estaba reorganizando, de pronto la película comenzó revelando su verdadera identidad, al ver las imágenes María miro hacia abajo, sin embargo yo quería que viera y tomándola de los cabellos la jale de manera que se viera obligada a mirar al frente, el video era largo y mostraba todas las posiciones clásicas y hasta me dio varias ideas para ejecutarlas en María, ella solo miraba, callada.
...
Cuando se acabo la película, que duro algo así como media hora mi pene estaba más que listo, mis testículos estaban a su máximo en la fabricación de esperma y María, como siempre, estaba impecable.
Entonces, antes de que mi pene entrara en acción decidí acostar a María boca arriba, acomode cámara y laptop, entonces pose mis testículos sobre su boca, le ordene que los chupara y los lambiera justo como en la película, ella tardo unos diez segundos en pensarlo pero finalmente lo hizo, al principio lo hacía horrorosamente, había momentos en que, como toda novata, casi me arrancaba un testículo con los dientes, entonces tras guiarla un par de minutos ella pareció comprender y comenzó a hacerlo de manera magistral, su boca fresca y juvenil, irónicamente, me calentaba mas.
Tras haberme chupado los testículos decidí cambiarla de posición, me senté y empuje su resignado rostro hacia mi falo. Es curioso, de momento tenía ganas de tomar su cabeza y fallármela de veras. Tenía ganas de destrozar su boca y hacerla toser al tiempo que se ahogara con mi esperma pero me resulto un poco pesado y dado la extraña tranquilidad que todo el asunto había tomado decidí, simplemente, relajarme. Quizás fue ese último instante el más reconfortante, tranquila ya, sin sus lloriqueos solo se limito a chupar mi pene por minutos, un par de veces lo dejó de hacer, como confundida pero bastaba un leve empujón para que continuara.
Fue esa tranquilidad, quizás, la que llevaría el asunto a un nivel mucho más interesante, por así decirlo. Volteé de pronto, excitado por la dulzura de la boca de la niña y mi atención, se fue fulgurante hacia una de las paredes de la humilde casa de madera y cartón. Dado que las paredes no estaban cimentadas en el suelo se podía ver una ranura de luz del exterior, en una de aquellas ranuras logre entonces vislumbrar una pequeña figura con alguna prenda color rosa pues veía un pedazo de tela que se movía. Me asusté, sin darme cuenta había sido descubierto por alguien y casi salgo corriendo de ahí pero decidí tranquilizarme. Debía pensar, simplemente pensar, me puse a escuchar a mí alrededor mientras María seguía mamando mi pene. No escuchaba voces lo que me pareció que entonces aquella persona venia sola. Mire de nuevo, rápidamente, y pude comprobar que se trataba de algún niño, alguien no mayor que María. Seguía pensando y aquel cuerpo permanecía inmóvil pero jamás podía ver alguna mirada por lo que yo echaba vistazos fugaces para que aquel cuerpo no se asustara y saliera corriendo, tenía que atraparlo.
...
jueves, 31 de diciembre de 2009
Planear para tener a la pequeña María. (Cuarta Parte)
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2 comentarios:
Que tú no eras el terricola que no es extraterrestre? o_O ...
Y la quinta parte???
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